mw.exchange
Tipo de cambio no disponible

Frase semilla: cómo guardarla y qué hacer si la pierdes

La frase semilla es el acceso a los fondos, no la contraseña de una aplicación. El dispositivo se puede perder y recuperarlo todo. Perder la frase significa perder el dinero para siempre. Repasamos las formas de guardarla y sus puntos débiles.

La frase semilla es el acceso a los fondos. No es la contraseña de una aplicación, ni una capa extra de protección: es la clave misma. El dispositivo se puede romper, mojar o perder en un taxi: con la frase, el monedero se restaura en cualquier otro dispositivo y los fondos siguen ahí.

Perder la frase junto con el dispositivo significa perder los fondos de forma irreversible. No hay nadie que los recupere ni nadie a quien reclamar: el monedero no tiene un servicio de soporte que vea tu saldo, ni un botón de «olvidé mi contraseña».

De ahí la única regla con la que empieza todo lo demás: la frase no se introduce en ningún sitio salvo en tu propio monedero al restaurarlo.

Qué son esas doce o veinticuatro palabras

Es la clave privada escrita de forma legible para una persona. Las palabras salen de una lista estándar, y su secuencia determina de manera unívoca todas las direcciones del monedero y el derecho a disponer de ellas. El monedero no «guarda» criptomonedas dentro de sí: las monedas están en la blockchain y el dispositivo solo firma las operaciones con la clave derivada de esas palabras.

rezervna fraza iak zberihaty 1 es.svg

Por eso el dispositivo es secundario. Cuesta dinero, se puede comprar uno nuevo, introducir la misma frase y ver el mismo saldo en las mismas direcciones. La frase es lo primario, y nada la sustituye. Quien tiene las palabras tiene el dinero, esté donde esté físicamente y tenga o no tu dispositivo.

Por qué una foto en la galería mata un monedero frío

El sentido de un monedero frío es que la clave nunca ha estado en la red. En cuanto la frase acaba en una foto del móvil, en una nota, en un mensaje «para mí mismo» o en la sincronización con la nube, la clave está en la red. Un dispositivo de treinta dólares o de doscientos ya no cambia nada: ha dejado de ser frío.

La galería se sincroniza con la nube automáticamente. Las notas también. El acceso a la cuenta en la nube se recupera por correo o por SMS, y ahí ya hay una cadena con un operador de telefonía y un factor humano de por medio. El reconocimiento de texto en imágenes funciona por defecto dentro de los servicios en la nube, es decir, tus palabras pasan a ser texto buscable.

La captura de pantalla durante la configuración del monedero es el error más frecuente, y es irreversible: si la frase ha pasado por la nube, se considera comprometida para siempre.

Cómo se guarda la frase en la práctica

La forma básica es el papel, escrito a mano y separado del dispositivo. La ventaja es que no tiene ninguna relación con la red.

El inconveniente lo decimos con franqueza: el papel arde, se moja, se decolora al sol, se tira en una limpieza y lo encuentran terceros. Una sola copia en el cajón junto al dispositivo no salva ni de un incendio ni de un robo, porque suelen llevárselo todo junto.

El segundo enfoque es repartir copias o partes de la frase por distintos lugares físicos. Eso reduce el riesgo de que todo desaparezca a la vez.

El inconveniente también existe y es serio: cuantas más partes, más probable es que tú mismo no consigas reunirlas dentro de un año. Perder una parte de un esquema inventado por ti puede significar perderlo todo, y los herederos no armarán ese rompecabezas jamás.

El tercero son las placas metálicas con las palabras grabadas. Aguantan el fuego y el agua mejor que el papel. El inconveniente: no protegen frente a una persona.

La placa también se puede encontrar, fotografiar y devolver a su sitio, y tú no te enterarás. Añade además coste y tiempo de grabado, por lo que la gente aplaza el traslado y pasa meses conviviendo con un papelito provisional.

No hay un método ideal. Hay una elección sobre de qué te proteges en primer lugar: de los elementos, del robo o de tu propio olvido.

Quién pide la frase y para qué

La frase no la pide nadie que la necesite legítimamente. Ni el soporte del monedero, ni un exchange, ni una casa de cambio, ni una supuesta «comprobación del monedero por bloqueo». Para transferir fondos basta la dirección; para la verificación, los documentos; para el soporte técnico, la descripción del problema.

Cualquier campo de «introduce tus 12 palabras» fuera de la pantalla de restauración de tu propio monedero significa robo.

Los escenarios más habituales son estos. Soporte falso: escribes en el chat oficial y al minuto te llega un privado de un «administrador» que se ofrece a ayudar. Aplicación falsificada: una copia de un monedero conocido en la tienda de aplicaciones o en una web anunciada, que en el primer paso pide «importar un monedero existente».

«Sincronización»: un correo o una ventana avisando de que el monedero debe sincronizarse urgentemente con una nueva versión de la red. «Comprobación de bloqueo» mediante un servicio AML que, por algún motivo, no pide la dirección sino las palabras.

El rasgo común es la urgencia. Te meten prisa porque, con calma, uno tiene tiempo de recordar la regla.

Qué hacer si la frase está comprometida

Actuar de inmediato, sin averiguar antes si alguien ha llegado a usarla. Crea un monedero nuevo con una frase nueva en un dispositivo limpio y traslada allí todos los fondos. Considera ajeno el monedero comprometido: el acceso ya no es solo tuyo, y no tiene sentido dejar en él ni una cantidad pequeña.

La frase se considera comprometida si ha estado en una foto, en la nube, en un mensajero, en un ordenador con un virus, si la has introducido en una web ajena o si la ha visto alguien a quien no pensabas dar acceso al dinero. Cambiar la contraseña de la aplicación aquí no sirve: la contraseña protege el dispositivo, no la clave.

Qué hacer si la frase se ha perdido

Distingue dos situaciones. Si todavía tienes acceso al monedero en el dispositivo, vives de prestado: crea hoy mismo un monedero nuevo, anota bien su frase y traslada los fondos. Un móvil descargado, una actualización o un restablecimiento de fábrica, y ya no habrá con qué recuperar nada.

Si ya no hay acceso y tampoco hay frase, recuperar los fondos es imposible. No es un formalismo ni una negativa: en el sistema sencillamente no hay ningún participante con esa capacidad técnica. Cualquiera que ofrezca «recuperar el monedero por un porcentaje» está cometiendo una estafa. Somos una casa de cambio y no influimos en los saldos de los monederos de los clientes; nuestra parte del trabajo empieza en la dirección, no en la clave.

Autor: MW ExchangeActualizado
01

Sigue leyendo