Mira cualquier tablero de cambio: hay dos cifras, no una. Con la primera te compran, con la segunda te venden. La distancia entre ambas es el spread.
Por qué se mira con más atención que la comisión
Porque «cambio sin comisión» no dice nada sobre el precio. Un servicio con comisión cero y spread amplio sale más caro que uno con comisión y spread estrecho. Hay que calcular el resultado: cuántas grivnas llegan a la tarjeta a partir de un importe concreto.
Qué lo ensancha
La incertidumbre. Con el mercado tranquilo el spread es estrecho; con movimientos bruscos de la tasa se amplía, porque el vendedor incorpora el riesgo de no llegar a cubrir la operación. Por lo mismo, el spread suele ser más amplio en las direcciones de cambio poco frecuentes.
Cómo calcularlo uno mismo
Divide la diferencia entre las tasas por la tasa de compra. Si el USDT se compra a 45,00 y se vende a 45,40, el spread ronda el 0,9 por ciento. Sobre mil dólares son nueve dólares, y esa es justamente la cifra que conviene comparar entre servicios.
Qué no se ve en el spread
La comisión de red: se paga aparte y no depende de la casa de cambio. Y la comisión del banco al abonar en la tarjeta, si la hay.
Por eso no hay que comparar la tasa ni el spread por separado, sino el resultado: cuántas grivnas acaban en la tarjeta a partir de un importe concreto. Un buen servicio muestra esa cifra antes de crear la solicitud, no después.
Más información: Cómo leer un monitor de casas de cambio